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| Ilustración Luis Yong |
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Escribe:
Jesús Chirino
De arranque, la dictadura cívico-militar iniciada en 1976 planteó la restitución de los “valores esenciales” y la restauración del orden, es decir volver a colocar las cosas en el lugar que ellos creían que les correspondían. Aunque, tanto los militares como los sectores de la civilidad adherentes, ya venían demostrando que eran capaces de manejarse con el terror, llegado el tiempo del anunciado golpe de Estado tenían apoyos de la civilidad que no sólo se materializó en aquellos que se sumaron al Gobierno de facto, sino que también se expresó en la prensa. Como ejemplo aquí tomamos algunos apoyos locales a ese supuesto reestablecimiento del orden que hacía a la dictadura desaparecedora de personas.
Esperanza en
los militares
A poco tiempo del golpe cívico-militar de 1976 el diario “Noticias de Villa María y la zona” publicó una nota en la que se apoyaba, de manera enfática, al Gobierno de la Junta Militar. Desde el título se anunciaba que eran “reflexiones para todos” surgidas “ante el recrudecimiento de la violencia”. El escrito llegó a las casas de los villamarienses en la edición del 15 de abril de 1976 del mencionado medio. En sus primeras frases el autor señalaba: “No podemos negar que entre las cosas que los argentinos esperábamos que terminaran a partir del 24 de marzo de 1976, era la violencia. O por lo menos, que disminuyera”.
Por entonces y gracias a la prensa local se conocía bien que apenas producido el golpe de Estado se habían allanado más de dos decenas de domicilios en la ciudad y que los familiares de quienes resultaron detenidos en esos procedimientos solicitaban saber qué pasaría con sus seres queridos. Por la prensa también se conocían los “operativos antisubversivos” desarrollados a lo largo y ancho del país que sembraban de muertos las páginas de los diarios. Desde la Jefatura de la sub área 3114, el teniente coronel Mario Norberto Fornari, director de la Fábrica Militar de Villa María, emitía comunicados a la población recordándole la vigencia de las medidas tomadas por la Junta Militar, como la obligatoriedad de circular con el documento de identidad, la prohibición de realizar actividades políticas o sindicales o simplemente reunirse con otros vecinos, y otras reglamentaciones que se dieron a conocer apenas producido el golpe de Estado. Por otra parte los diarios locales también habían dado a conocer el decreto municipal prohibiendo la actividad gremial en la comuna.
El orden
Regresando a la nota publicada por “Noticias…” vemos que allí se sostenía que “los primeros días de Gobierno de la Junta Militar trajeron tranquilidad a la población, pusieron un orden necesario y mostraron las intenciones de gobernar sin discriminación para ningún sector social ni político”.
En un país que estaba militarizado y todo dependía de las autoridades castrenses que veían como enemigos a quienes pensaran distinto, en la nota que nos ocupa se decía que “solamente debían temer aquellos que estuvieran relacionados con la delincuencia económica y subversiva. Las primeras medidas tomadas al respecto fueron devolviendo la confianza que muchos habían perdido. Ante el total control de los organismos de seguridad, el país fue recobrando una fisonomía que le era extraña desde bastante tiempo atrás”.
Desde las concepciones que sostenían aquellos que participaron o apoyaron al golpe de Estado, la denominada subversión atentaba contra el orden natural que, claro está, ellos decían defender. Orden que respondía a esa definición que, repetida hasta el cansancio, hacía la Junta Militar acerca de que la Argentina era una Patria occidental y cristiana. Desde allí todo lo considerado subversivo, por ende enemigo, era tildado de, por ejemplo, “elementos apátridas”, “no cristianos” o “promotores del caos”.
La cuestión del orden se repetía mucho en los discursos que circulaban entonces. Y parecía ser que el orden positivo era el que pretendían restaurar los militares, a cualquier costo. El diario local “Momento” en su edición del día 6 de abril de 1976 en una editorial bajo el título “Nuestra Municipalidad” señalaba que “en los últimos días pudimos apreciar que el orden imperante en las oficinas de nuestra Municipalidad nos dan la justa medida de una conducción seria y responsable. Es la imagen de un saneamiento indispensable para un reinicio encasillado en el orden sobre todas las cosas”. Momento publicó esto en su tapa, sin firma alguna.
Nota con firma
En la nota que venimos comentando, publicada por “Noticias…” el 15 de abril, estaba firmada por Rodolfo Ghezzi. Allí, acerca de la esperanza que parece que el autor había tenido a partir del Golpe de Estado, se decía: “Pero lo cierto es que nadie podía esperar milagros de un día para otro. Suponerlo era y es una utopía. Nunca los males pueden ser arrancados de cuajo. Hoy los argentinos vemos nuevamente cómo las bandas criminales retoman su camino interrumpido después de un repliegue aparentemente táctico. El alevoso asesinato de un capitán de fragata, de un alto ejecutivo y de varios servidores del orden público ocurridos ayer, se suman a la serie de policías masacrados y de más de 30 cadáveres acribillados a balazos, algunos de ellos carbonizados. Esta violencia asesina debe, hoy más que nunca, hacer reflexionar a un pueblo que quiere paz y trabajo, fundamentalmente en una etapa en que debe fortalecerse la unidad nacional detrás de objetivos futuros que aseguren el bienestar de nuestros hijos. Fue muy claro el teniente general Videla ante la prensa, la paz debe ser un objetivo primordial. Ello significa que cada ciudadano debe tener plena conciencia del rol que debe asumir en estas horas decisivas para la Nación. Tomando las palabras del ministro de Economía: “O nos levantamos todos juntos o nos hundimos todos juntos”. Esto último es válido para todo el contexto nacional. Repudiar la violencia es un deber de todos los que aspiramos a una Patria con límpidos horizontes, rescatándola de aquellos que quieren sembrar el caos y el terror. Más allá de las diferencias políticas está el país. En esto el Gobierno ha sido muy claro. Y como tal hay que apoyarlo”.
Repasamos conceptos de quienes, desde la civilidad, eligieron manifestarse a favor del Gobierno cívico-militar porque estamos convencidos de que en la construcción de la memoria sobre ese período debe incluirse esa necesidad que tuvieron ciertos sectores de manifestar su apoyo a los usurpadores del poder, a los que suprimieron la libertad e instauraron un régimen de terror.
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