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| Entrega. Grande pretende sacar el peligro cerca de su área ante la presión de Bergese y Salinas |
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Escribe: Juan Pablo Morre
A los 48 minutos del complemento, el ánimo de Alem cambió rotundamente, quedó atónito y observó en silencio la gran remontada de 9 de Julio, que logró empatar en dos el partido cuando perdía 2-0. Pero todavía faltaba lo mejor.
Es que, el local sacó del medio, hubo una falta, Martínez la hizo rápido para Pablo Fernández (el capitán ante la ausencia de Cristian Agosto) y el volante demostró tener un “corazón de León”, trasladó la pelota más de 40 metros y tiró el centro para que Solís, en dos tiempos, decretará el 3-2.
Y se desató la euforia en la “leonera”, que rugió como nunca antes en este campeonato, porque su equipo logró el tercer triunfo consecutivo que ahora lo ubica en el segundo lugar, a un punto del líder, y clasificando a la ronda final.
Este Alem vive un presente óptimo, algo que parecía lejano en aquel arranque del torneo, en el cual hubo versiones de renuncia y hasta el técnico era insultado por su parcialidad. Pero este Alem demostró que puede caerse, pero no se rinde.
No obstante, por lo realizado por uno y otro equipo, el resultado más justo era el empate. Es que, 9 de Julio, más allá de esos 20 minutos del ST en el cual no hizo pie defensivamente y lo pagó caro, mostró una mejor versión para distribuir el balón y lastimar en ataque.
El “Patriota”, pese a no tener dos pilares como los hermanos Coria, llegó más y con mayor peligro al arco rival. Pero le faltó ser más contundente, como sí lo fue Alem en ese inicio del complemento, ya que llegó dos veces y anotó dos goles (en el primer tiempo casi que no generó peligro).
El flojo campo de juego, que conspiró en todo momento para el buen juego, sumado al sofocante calor, tal vez fueron detonantes pero no causantes del muy pobre primer tiempo que protagonizaron sendos conjuntos.
Lo de Alem fue totalmente inexpresivo y predecible. No hubo conexión entre mediocampistas y delanteros, pocas veces abrió el juego (alguna que otra vez con Solís), no hubo precisión, y por lo tanto, opciones netas de gol, por más que algunas dudas defensivas de la visita le permitiera arrimarse a Fantino.
La visita, en tanto, con Favalli como estandarte, fue más incisivo, pero tampoco lastimó con seriedad, ya que careció de esa claridad para dar el último toque, aunque también siempre se encontró con una buena respuesta de la defensa local.
Por lo tanto, las emociones quedaron para el segundo tiempo, que ya al minuto ofreció el primer grito de gol, cuando Pablo Suárez marcó, de penal, la ventaja para el “tricolor” luego que el recién ingresado Jaurena le cometió falta a Solís (que cambió de carril de acuerdo al primer tiempo y le trajo mejores dividendos).
Alem, tras la ventaja, buscó más velocidad en ataque con Sotto y Estrella (Ceballos salió lesionado y Martínez mostró la falta de ritmo de competencia más allá de sus ganas), y ello le trajo sus frutos (previamente sufrió cuando Favalli y Martín no pudieron definir) ya que Estrella ganó en velocidad tras pase de Grande y marcó el 2-0 con definición cruzada.
Con el nuevo gol, la alegría se reflejó en los rostros del “tricolor”, pero también el desgaste físico en las piernas, por más que Fernández y Grande (excelente en la presión y los relevos) no escatimaron nunca el esfuerzo.
A los 29’, la visita tuvo un premio merecido, Salinas descontó de penal (mano de Pedernera en un centro de Favalli), y el “celeste” se ánimo a más y puso en alerta a Alem, que no tuvo claridad en las réplicas.
Entonces, de tanto ir y arriesgar, con la habilidad de Favalli y las presencias intimidantes de Rodríguez (se erró una chance clara) y Salinas, el huésped logró el empate en el tercer minuto de descuento por medio de su goleador.
Y todo parecía quedar en empate, pero llegó la heroica de Fernández, la ingenuidad del rival (no frenó el avance) y la aparición goleadora de Solís, quien captó el centro, cabeceó la pelota, atajó Fantino, pero el rebote lo tomó otra vez el volante y decretó el triunfo y el festejo alocado. No era para menos.
La figura
Pablo Fernández, por el espíritu que mostró en esa última jugada y, junto a Grande, esa entrega constante en el mediocampo, le permitió un lugar en el podio. Aunque, Ezequiel Favalli fue el jugador más desequilibrante del partido, mientras que Salinas aportó su cuota goleadora.
El árbitro
César García, en el primer tiempo, pasó desapercibido, y en el complemento entró más en acción, cobró bien los dos penales, y tuvo algunos errores que no incidieron. Los asistentes no ofrecieron garantías.
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