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| Por el piso. Rivera traba y el “Puli” Berterame se cae. El partido tuvo garra, corazón y mucho público, pero muy poco de juego |
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Escribe: Diego Pellegrini (h)
El clásico no se juega, se gana. Así lo marca una de las innumerables “máximas” que tiene el manual del fútbol. Pero ayer en Arroyo Cabral, tanto Rivadavia como Colón dejaron mucho que desear a la hora de jugar y ninguno pudo llevarse el tan ansiado triunfo. En fin, ni una cosa ni la otra.
Ante este panorama, no podía salir otra cosa que un partido vacío de creatividad, escaso de emociones, con un cero a cero que rápidamente pasará al baúl de los recuerdos.
A la hora de encontrar explicaciones, seguramente aparece por el lado de Rivadavia el poco tiempo de trabajo que tuvo Diego Valle al frente de su equipo, con mucho por mejorar. En la vereda rival, la exigencia física por la seguidilla de partidos caló hondo y marcó a un plantel, al cual se le fueron cayendo soldados importantes.
A pesar de esto, Colón comenzó el cotejo con las ideas más claras y algunas chances de peligro. Bernardo Chocobares se movía por derecha y junto al aporte de José Fernández, la visita encontraba a los 5´ una importante situación que ni Diego Rivera primero ni Fernández después, pudieron aprovechar.
Esto demostraba que Rivadavia sufría por su lateral izquierdo y no tenía la manera de manejar el balón. Recién pasado los veinte, empezó a moverse mejor Maximiliano Le Roux, que junto a Marcos Berterame, le abrieron la puerta al momento de Rivadavia.
Fue así como se dieron dos situaciones importantes para el local. La primera llegaría de la mano de un derechazo de Lucas Barengo, apareciendo por el segundo palo. La siguiente sería la mas clara del primer tiempo, porque un cabezazo de Berterame, tras centro de Domínguez, obligó a Julio Giraudo a volar para evitar la apertura del marcador.
Ese “veranito” de Rivadavia no fue aprovechado por los suyos, entonces el juego otra vez se emparejó. Por el lado de Colón, un contraataque de Rivera, que Tottis no pudo definir y un cabezazo desviado del ex Alumni, fueron las últimas de la primera etapa.
Los dirigidos por Diego Valle, contaron con un centro “envenenado” de Barengo, que provocó una confusión peligrosa entre Giraudo y Tottis, más un disparo desviado de Domínguez.
El complemento, para no ser menos, se desarrolló bajo las mismas condiciones de la primera etapa, con la diferencia que marcó la correcta roja a Gustavo Cardona cuando el reloj marcaba 18´.
Este punto fue clave, ya que Colón se vio obligado a carecer de un delantero para rearmar su línea de cuatro defensores. Ingresó Ezequiel Porta por Diego Luque, y José Fernández quedó solo en ofensiva para correr y pelear tal cual el “Llanero Solitario”.
Rivadavia empezó a manejar la pelota, Colón con el libreto que marcaba correr y meter, tratando de cerrarle los espacios a su rival.
Pero a pesar de la ventaja numérica, al local le costó mucho hacer pesar el hombre de más.
Un cabezazo de Fernando Guzmán que dio en el travesaño y un disparo de Barengo que murió en la humanidad de Giraudo, cuando el ex Hipólito Yrigoyen ya se llenaba la boca de gol, fueron las más claras para el “verde”.
Los dirigidos por Comba aguantaban el encuentro de manera ordenada, tratando de no retroceder, sabiendo que el final se acercaba. Y justamente sobre el final, Colón tendría la posibilidad de la victoria, pero una jugada muy discutida se lo privó. Porque Diego Rivera, ingresando al área, mano a mano con Tissera, fue derribado claramente por José. El juez dijo que no hubo penal y expulsó a Rivera por simular (doble amarilla), cuando el reloj marcaba 48’.
Finalmente el cotejo terminó dividiendo honores, con un punto para cada uno, que seguramente no sirve para escalar en el torneo, pero sí para seguir sumando, en busca de la mejor versión.
El árbitro
Diego Gallo tuvo un partido discreto. Controló el cotejo mostrando tarjetas amarillas, pero por momentos estuvo muy sensible a las amonestaciones. En el final, no vio un claro penal de José sobre Rivera. Entendió que el ex Alem simulaba y lo expulsó por doble amarilla. Perfecto en la roja a Cardona.
La figura
Julio Giraudo tuvo un par de situaciones que podrían haber significado la victoria para Rivadavia. En la primera etapa le sacó un cabezazo a Berterame. En el complemento, le tapó una clara a Barengo.
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