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Escribe: Daniel Cerutti
Playosa y Juventud dividieron honores en un cotejo discreto, con dominio alternado, escasos atributos técnicos y mucha carencia ofensiva que recién pudo variar en algunas alternativas interesantes del segundo tiempo.
Partido muy trabado, confuso y sin jugadas dignas de mención en los primeros instantes, con dos equipos que priorizaron la estricta marcación antes que la aptitud creativa y con proyección de gol. Playosa insinuó algo más, pero tímidamente, y Juventud sólo se limitó a réplicas sin panorama efectivo y participación activa de sus atacantes.
Un cabezazo de Piva que Colautti desvió milagrosamente privó al “albo” de conseguir una temprana ventaja en la única opción positiva de los primeros 20 minutos.
En el local sólo intentó poner orden con su calidad de siempre Servetti, mientras que el visitante dependió de las indudables virtudes de Pacheco y Giraudo, peligrosos y constantes en sus arrestos ofensivos.
La marcación estricta sobre los ágiles de avanzada fue el mecanismo que más conspiró para que el juego sea más dotado técnica y estratégicamente, convirtiéndose los intentos en ataque en mera manifestación de deseos sin creación de riesgo para los arqueros.
A los 31’ una magnífica acción individual de Servetti pudo concluir en gol, marrando el remate definitorio sobre la salida de Colautti y, a los 35’, Juventud tuvo su única proyección de peligro cuando Márquez, ingresando al área, desvió su remate por encima del horizontal.
El final de los 45 minutos marcó la demostración de dos equipos irresolutos, frustrados en sus posibilidades de generación y con escasa visión para generar acciones de claridad que hicieran vislumbrar una apertura que siempre se hizo desear. El 0 a 0 parcial fue lógica demostración de la supremacía de las defensas por sobre los intentos ofensivos, aspecto que influyó para que la mediocridad fuera exacta definición de un trámite elemental y sin atractivos.
En el segundo período las cosas cambiaron con algunas conexiones ofensivas de nivel, especialmente en el huésped, que en los primeros 15 minutos mejoró considerablemente la condición del juego, sometiendo a Playosa a duro asedio merced a la meritoria gestión de Giraudo, quien se convirtió en figura y, en ese lapso de tiempo, anotó un gol destacable por la precisión de su remate y el modo que se perfiló para buscar la posición más correcta.
La conquista fue un logro inestable puesto que Juventud sólo se mantuvo por algunos minutos hasta que a los 18’ Jorge Servetti frotó la lámpara, se sacó un rival de encima, elevó la pelota y, de repente, con una espectacular chilena marcó un gol de otro nivel, difícil de apreciar en este tipo de encuentros.
La expulsión de Leonardo Semenzín puso en aprietos al local, sin embargo pudo controlar bien los embates de un Juventud comprometido por el ansias de ganar, actitud que precisamente frustró sus motivaciones porque dispersó su juego antes que integrarlo en beneficio propio.
Los momentos finales fueron tranquilos, con algunas búsquedas de los visitantes pero sin creación de jugadas peligrosas, sin soslayar que la defensa local no perdió estabilidad ni recursos conformándose con un empate que hasta allí era negocio por el déficit del hombre menos que Playosa tenía con la expulsión descripta.
Un empate que puede considerarse adaptado al trámite real de la brega, con un arbitraje de cuestionable cometido (nos dejó serias dudas el gol anulado a los 30’ del ST a Playosa, aparte de que jugó dos minutos menos en los períodos del cotejo) y, en búsqueda de individualidades, Giraudo, Pacheco y Servetti enriquecieron el contenido del disputado encuentro.
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