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| Zanabria quiere impedir un ataque de Talleres que busca iniciar Anívole |
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Escribe: JUAN MANUEL GORNO
(enviado especial)
Un blooper y la poca inteligencia en defensa sobre el cierre del partido, justo cuando había que frenar a un jugador que llegaba tranquilo con la pelota al área y le terminó marcando el gol, derivó en otra dura derrota de Alumni en Córdoba, donde Talleres ganó 3-2 con el tiro del final y clasificó al nonagonal por un ascenso en el torneo Argentino A.
Fabio Alvarez, un pibe de las inferiores de la “T” que había ingresado desde el banco de suplentes, fue el autor de la obra más decisiva en la noche cordobesa, en tiempo de descuento y ante la algarabía de los simpatizantes albiazules, que sepultaron de esa manera cierta preocupación que le había llevado Alumni en el segundo tiempo.
Más allá de todo, sorpresa fue la palabra que más se utilizó en La Boutique, desde el arranque hasta el cierre del telón.
A los 2 minutos, el equipo fortinero dejó boquiabierto a los locales cuando hilvanó una jugada con toques en la mitad de la cancha que terminó con el pase preciso de Sergio Zanabria y la primera definición de Carlos Herrera, con remate al palo más lejano del arquero Federico Crivelli.
Antes había sorprendido el técnico Víctor Riggio, cambiando el esquema para ubicar cinco volantes y dos delanteros, con Diego Manicero y Román Strada en el banco, además de Renato Riggio, quien venía con un golpe en el tobillo y no pudo ser de la partida. El hecho es que la conquista de “Falucho” hizo reaccionar a Talleres, que luego se apropió de la pelota y buscó el arco de Jonathan Scalzo con la manija de Cristian Zárate, el empuje del lateral Gabriel Ruiz y la movilidad de Claudio Riaño, casi siempre asociándose por la franja derecha. Zárate se lo perdió dentro del área, a los 12’, con un tiro por encima del travesaño, y luego la dilapidó Riaño, también entrando por la derecha. Y esto mientras Alumni aguantaba con mucha gente, sin tener compromiso para acompañar a De Bruno para elaborar juego cuando se adueñaba del esférico.
Entonces, en una aparición de película, la segunda sorpresa de la noche fue la obra maestra de Riaño, por la calidad de su gol, ya que controló la pelota en el aire, de espaldas al arco, la levantó con un jueguito y sacó una chilena espectacular que se colgó por detrás de Scalzo, dio en el travesaño y entró. De ahí en más, las ganas de Herrera para inquietar por los costados fue lo mejor de la visita en ataque, a punto tal que el delantero convirtió un segundo gol que terminó anulado, por supuesta posición adelantada. Igual, Talleres estuvo más cerca de anotar antes del entretiempo, con un tiro libre de Zárate que explotó un palo y un cabezazo de Lisandro Sacripanti que Scalzo desvió con la mano izquierda. Con este panorama, en el cual Talleres finalizaba mejor la etapa y con dominio absoluto de las situaciones, Alumni se vio obligado a cambiar en su actitud para el complemento. Y lo hizo.
Hubo movilidad para ocupar los espacios y tranquilidad desde los costados por parte del equipo villamariense en los primeros minutos del segundo período, a la vez que Zárate se tiraba de enganche y cambiaba la fisonomía de un Talleres menos activo.
Con Manicero y Strada en cancha, Alumni buscó ser más agresivo por afuera, aunque el local también intentaba algo diferente con Nery Leyes, quien reventó un palo con remate de larga distancia y luego colocó el segundo gol, aprovechando el karma del equipo de Riggio: las jugadas en pelota detenida, esta vez, después de un tiro libre al área.
Ese tanto del “matador” parecía un golpe demasiado profundo para Alumni, que por entonces jugaba mejor. Sin embargo, todavía estaba en la cancha “Falucho”, que empató inmediatamente con un disparo violento que Crivelli no supo despejar.
Esa sorpresa cambió los ánimos y el equipo villamariense tomó confianza como para ganarlo, pero un centro de Manicero no pudo ser alcanzado por Abálsamo sobre el segundo palo.
Parecía entonces que el empate era un buen negocio porque Talleres no encontraba profundidad y su rival alternaba buenas y malas hasta que llegó el final más sorpresivo: Alvarez, a los 47’, se llevó la pelota al trotecito, Pérez se resbaló cuando salió a marcarlo, el resto de los defensores no lo paró y el pibe, solo frente a Scalzo, decretó el 3 a 2 final, que significó la segunda derrota consecutiva de Alumni en el año.
La figura
Carlos Herrera, además de los dos goles que marcó, fue lo más interesante del partido, por el peligro constante que generó en el ataque fortinero. En Talleres, bien Claudio Riaño y mejor Nery Leyes cuando ingresó.
El árbitro
El tucumano Luis Lobo Medina tuvo algunos errores porque le faltó ubicarse mejor en la cancha y no tuvo una colaboración acertada con sus asistentes. No obstante, el juez terminó bien el encuentro, sin complicaciones.
Alumnito
Antes del partido principal del torneo Argentino A, en La Boutique, Alumni afrontó un amistoso con su equipo local, pensando en el próximo torneo de la Liga Villamariense de Fútbol.
El equipo conducido por Gustavo Miranda y Carlos Amarilla cayó 3-1 ante un remanente de Talleres, en el cual jugó “para moverse” el mediocampista Miguel Monay.
Claudio Aris, quien trabaja también con Miranda y Amarilla en el cuerpo técnico del equipo doméstico de Alumni, contó luego que “más allá del resultado, la experiencia fue linda para los chicos, sirvió mucho”.
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