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Me gustaría mucho que pudieran publicar esta nota y bajo mi absoluta responsabilidad, ya que realmente me pareció un espanto el arbitraje de José Martínez en el partido Universidad - 9 de Julio.
Hace 10 años que visito las canchas de la zona pues soy esposa de un futbolista de la LVF (además de una excelente persona) y hermana de dos jugadores de 9 de Julio de Pasco y juro que lo que pasó el lunes en cancha de Española con el arbitraje de José Martínez jamás lo había vivenciado. Simplemente lamentable.
Este es un llamado a la reflexión para todos los dirigentes y directivos de la LVF. Si bien es verdad que el resultado no fue influenciado por el arbitraje, sí se pudo ver la ansiedad y angustia suscitada por este señor en los jugadores; cuando tenía que parar el partido para atender a un jugador no lo hacía, donde el juez de línea cobraba posición adelantada él cobraba corner, hablaba con los hinchas de Pasco incitando a la violencia, sólo por mencionar algunas. Parece que este árbitro tiene un concepto de autoridad absolutamente erróneo.
Lo de este señor fue distorsión de autoridad: fue totalitarismo y de eso los argentinos sabemos demasiado; es por esto que estás palabras sólo tienen como motivo reflexionar: el fútbol debe tener otra clase de gente, personas con capacidad asociativa, no disgregadora, gente con compromiso por su profesión, no gente incapaz de disociarse y ser policía adentro de la cancha. Sólo si somos capaces de decir basta como sociedad, como espectadores y como institución, desde el rol que le toque a cada uno, es que el fútbol será definitivamente grande.
Porque el fin último de los clubes de la LVF debiera ser la inclusión social, la pasión, la alegría, la felicidad de sentir que el fútbol cumple una misión especial e integradora dentro de la sociedad, pero con árbitros como éste dentro de la cancha se hace muy difícil llegar a cumplir con estos objetivos.
¿Con qué derecho este señor arruinó un espectáculo que como familia pudiéramos haber disfrutado? ¿Con qué derecho alteró los ánimos de todo un pueblo que fue a disfrutar de su equipo en estas instancias?
Y vuelvo a insistir, seguramente no fue responsable directo del resultado final del partido, pero el árbitro debe mediar, y mediar significa que hay “dos”. Este árbitro borró a ese otro que era 9 de Julio de Pasco, dejándolo sin la posibilidad de hablar, sin la posibilidad de actuar, sin la posibilidad de expresar eso “diferente” que tenían para destacar.
Y para concluir, simplemente decir que es lamentable, vergonzoso, indignante que existan personas como ésta en el fútbol, en la Liga. Señores dirigentes, señores directivos, señores espectadores digamos basta, porque hace muchos años que escucho quejas, informes, pedidos de inadmisión en ciertas canchas para José Martínez, pero hay que decir basta de verdad, con convicción y con la firme certeza de que es en pos del bienestar del fútbol.
Sólo de esta manera, con intolerancia hacia los disgregadores, los que restan alegrías y los que suman malestares, es que el fútbol estará en el lugar donde le corresponde estar.
Laureana Bergese
DNI: 30265739
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