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El fiscal de la Cámara del Crimen de Villa María solicitó ayer una condena de 14 años de prisión para Gabriel Germán Miranda (40) por el “homicidio simple” de Aldo Antonio Rimoldi (58), mientras que el representante de la Querella reclamó que se le imponga la pena máxima (prisión perpetua) por considerar que el imputado cometió el delito de “homicidio calificado por ensañamiento y alevosía”.
Los acusadores público y privado, Francisco Márquez y José Luis Bertoldi, respectivamente, fueron los únicos que pudieron alegar en una extensa como accidentada jornada que se inició a las 10 de la mañana y concluyó 12 horas después, pero que debió suspenderse en dos oportunidades a raíz de un problema de salud sufrido por la esposa del presidente del tribunal, René Gandarillas.
Esta circunstancia, inicialmente producida poco después del mediodía y luego pasadas las 18.30, cuando promediaban sus relatos tanto el fiscal como el querellante, obligó a las partes a tener que suspender sus alocuciones.
La primera postergación directamente derivó en un cuarto intermedio hasta las 15.30, ocasión en la que se reanudó el debate con la continuidad del alegato fiscal. Y la segunda se extendió por espacio de una hora y media, lo que demoró sustancialmente la prosecución de las conclusiones por parte de Bertoldi, quien terminó su exposición exactamente a las 22.10.
Pero más allá de esta situación, lo concreto fue que ambos acusadores pidieron que se condene a Miranda por el homicidio de Rimoldi, claro que desde ópticas muy diferentes.
Parecidos, pero diferentes
Si bien coincidieron en muchos de los aspectos sobre los cuales basaron los argumentos de sus respectivos alegatos, el punto fundamental de disidencia radicó en que mientras para el fiscal Márquez se trató de un “homicidio simple”, al que definió como “horrible” y “muy grave”, Bertoldi sostuvo que “existen elementos suficientes para calificar el hecho”, y como tal pidió que se condene a Miranda como autor de “homicidio calificado por ensañamiento y alevosía” y se le imponga “la única pena que prevé el Código para este delito: la prisión perpetua”.
Sin embargo, el representante de la Querella sostuvo que, “en caso de que el tribunal considere que se trató de un caso de ‘homicidio simple’, como lo planteó el fiscal, la pena a imponer no debe ser inferior a los 20 años de prisión”.
En resumidas cuentas, Márquez alegó por espacio de tres horas y 45 minutos (una hora y 45 a la mañana y dos horas a la tarde), mientras que Bertoldi empleó, en total, dos horas y 30 minutos para desarrollar sus conclusiones.
Como actor civil
Sin embargo, a poco de comenzada la audiencia de la víspera, el propio Bertoldi también hizo uso de la palabra, sólo que en su calidad de actor civil, es decir como representante de la familia Rimoldi, pero en cuanto al reclamo económico que llevan adelante, paralelo a la acción penal que se le sigue a Miranda.
Desde las 10.05 y hasta las 10.30, cuando comenzó su alegato el fiscal Márquez, el representante de la familia de la víctima reclamó un resarcimiento económico de 70 mil pesos por cada uno de los herederos de Rimoldi (sus tres hijos y la viuda, Olga Ester Pino), lo que hace un monto total de 280 mil pesos.
Bertoldi precisó que a dicha suma hay que actualizarla con la tasa judicial y la tasa bancaria, por lo que a la fecha el monto de lo reclamado asciende a unos 535 mil pesos. Asimismo, solicitó al tribunal que fije sus honorarios.
Las pericias caligráficas
Ni bien comenzó la audiencia, el tribunal dio a conocer los resultados de dos pericias caligráficas realizadas sobre sendos pagarés y un papel con anotaciones de cuentas que fueron hallados dentro de una carterita perteneciente a la víctima.
Tanto la perito calígrafo oficial Mara González como la perito de parte Romina Carlés, propuesta por la Defensa, coincidieron en señalar que los pagarés habían sido confeccionados por Aldo Rimoldi (era su letra y estaban escritos con lapicera de color negro) y los dos estaban firmados por Gabriel Miranda (con lapicera de color azul), aunque no se pudo determinar la autoría de los números de los montos de los mismos, uno por 60 mil pesos y otro por 80 mil pesos.
En cuanto al restante papel, ambas peritos también concordaron que se trata de letra de Rimoldi. En dicho escrito aparecen numerosas cuentas de supuestas deudas que la víctima le adjudicaba a Miranda por distintos montos, en total por una suma superior a los dos millones de pesos.
Hoy, la Defensa
A raíz de los contratiempos producidos durante la audiencia de ayer y lo tarde que concluyó en alegar el querellante particular, el tribunal dispuso que los defensores de Miranda formulen sus alegatos durante la jornada de hoy.
De esta manera, los abogados Eduardo Alberto y Eduardo Luis Rodríguez (padre e hijo) expresarán sus conclusiones a partir de las 9.30, aunque la sentencia quedará para mañana miércoles, tal como se había previsto pasado el mediodía, atento la discontinuidad de los alegatos.
En efecto, el propio presidente del tribunal expresó a las partes su intención de escuchar la “última palabra” de los familiares de la víctima y del acusado ni bien se reanude el debate en la audiencia de mañana, e inmediatamente después pasar a deliberar junto a los ocho jurados populares titulares para dictar la sentencia correspondiente.
Lo anticipamos
Tal como lo anticipó EL DIARIO en su edición de la víspera, es un hecho que los defensores de Miranda solicitarán la absolución de su cliente argumentando la “legítima defensa”, y subsidiariamente un exceso en la aplicación de dicha acción, ilícito que es castigado con hasta cinco años de prisión.
De igual modo este matutino había anunciado ayer que el fiscal de Cámara sostendría la acusación y pediría una pena no inferior a 14 años de cárcel, mientras que el querellante iría por la prisión perpetua, tal como ocurrió en ambos casos. Lo que no estaba previsto fue el pedido subsidiario de Bertoldi, quien solicitó “un mínimo de 20 años de prisión” para Miranda, en el caso de que el tribunal considere que se trató de un “homicidio simple”.
“Un mentiroso”
Durante su extensísimo alegato, el fiscal Márquez trató sistemáticamente de “mentiroso” al acusado y sostuvo que “usaba la belleza de su mujer para que le siguieran prestando plata”, en alusión a dinero que supuestamente le daba Rimoldi para hacer negocios.
En otro pasaje de sus conclusiones, el acusador público afirmó que “Miranda fue a la oficina de Rimoldi a la hora en que no había absolutamente nadie y lo mató”, y precisó que el ataque al comerciante por parte del acusado “está probado por los propios dichos de la víctima, que le dijo al comisario (Fabián) Gutiérrez quién había sido el agresor”.
“Miranda le pegó un montón de trompadas (a Rimoldi) y después lo apuñaló”, enfatizó Márquez, quien insistió una y otra vez en la mendacidad de los dichos del imputado: “Miente profesionalmente. El fue con el calador a matarlo y lo único que Miranda ha probado (en el juicio) es que es un mentiroso”.
En otra parte de su alegato, el fiscal de Cámara aseveró que Rimoldi “estaba en su casa con bronca porque no le pagaban, y apareció el señor (señalándolo a Miranda) con un calador para matarlo”.
Sobre el final de su alocución, invocando fundamentos técnico-jurídicos, Márquez se opuso a las figuras de la “legítima defensa”, del “exceso en la legítima defensa” y del “homicidio calificado por ensañamiento y alevosía”, anticipándose a los alegatos del querellante y la Defensa.
El querellante
A su turno, el representante de la Querella empezó su alegato planteando que estaba “en un juicio que se le sigue al señor Rimoldi… no, no me equivoqué… y digo al señor Rimoldi, porque supuestamente deseaba a la mujer del prójimo, o por lujuria, o por ver películas pornográficas, o por prestar dinero”.
“De antemano, yo sabía que en este juicio iba a haber una gran camionada de bosta sobre la víctima”, señaló Bertoldi, y agregó que “nunca me imaginé que se iba a poner al muerto en una posición francamente demoníaca”.
Durante buena parte de sus conclusiones, el representante de la familia de la víctima se refirió a lo que consideró “las permanentes contradicciones en los dichos de Miranda”, y sobre el particular sostuvo que “sus declaraciones estuvieron infectadas por la mentira”.
“La primera declaración del acusado se realizó 37 días después del hecho, y sin que el imputado estuviese un solo día incomunicado”, indicó Bertoldi.
Por otra parte, y en relación al homicidio, el acusador privado señaló que “la llegada de Miranda (al negocio) fue sorpresiva ya que Rimoldi no lo esperaba”, y enfatizó que “las permanentes contradicciones en las que incurrió el acusado no hacen fiable sus declaraciones”.
Bertoldi también hizo referencia a la diferencia de altura, peso y edad que había entre víctima y acusado. “Miranda era entre 12 y 15 centímetros más alto que Rimoldi, unos 15 kilos más pesado y al momento del hecho tenía 20 años menos”.
“Sin sus huellas”
Con respecto a los elementos utilizados para herir mortalmente al comerciante, el querellante dijo que “ninguna de las dos armas (el calador de semillas y el cuchillo que quedó empalado en la espalda de la víctima) tenían las huellas digitales de Rimoldi”.
Antes de pedir que Miranda sea condenado a prisión perpetua por considerar que el hecho encuadra en un “homicidio calificado por ensañamiento y alevosía”, Bertoldi aseguró que el acusado “llevó las armas en su maletín esa misma noche” y que pudo entrar sin problemas al negocio de Rimoldi “porque nadie le abre la puerta a otro del cual desconfía”.
Finalmente, sobre el hecho de sangre propiamente dicho, el querellante refirió que “lo que necesitaba Miranda era terminar la faena y que Rimoldi sintiera la propia muerte”, y por eso consideró que se trató de un crimen alevoso, para el cual solicitó la pena máxima prevista por la legislación Argentina.
LAS FOTOS:
1- El fiscal Márquez alegó por espacio de casi cuatro horas, pero en dos partes. Aquí, durante la mañana, cuando se refirió a las múltiples lesiones que presentaba Aldo Rimoldi en su cuerpo
2- El abogado José Bertoldi (al centro de la escena, de espaldas) solicitó la pena máxima para Miranda por considerar que “se trató de un crimen alevoso”
3- En primer plano, la viuda de Aldo Rimoldi, Olga Pino, quien presenció la accidentada audiencia de la víspera. Lo hizo acompañada por varios amigos
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