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Varias frases tiradas en el plenario que se desarrolló, el pasado viernes, en el Hotel Amerian quedaron marcadas a fuego en los asistentes. Poniendo el foco en las divisiones de la sociedad actual, los boinas blancas pusieron énfasis en la necesidad de abandonar las consignas “anti” para suplantarlas por el “pos”.
Sin embargo, peronismo y kirchnerismo siguen siendo las palabras madre del ansiado “nuevo relato”.
“Ni antikirchnerismo, ni antiperonismo. Poskirchnerismo y posperonismo”, dijo la politóloga Carla Carrizo en su disertación.
Si bien las críticas al Gobierno nacional estuvieron en el orden del día del titular de la UCR Alberto Giménez y demás dirigentes, no se salvaron de las definiciones los demás partidos de oposición, entre ellos el liderado por el santafesino Hermes Binner.
“El radicalismo no puede agotarse en ser exclusivamente una oposición al Gobierno (frase dedicada al PRO de Macri), pero tampoco puede agotarse en ser un partido de posicionamiento táctico”, tiró por elevación al Frente Amplio Progresista.
Carrizo consideró en su ponencia que el FAP trabaja sobre la coyuntura y planteó que la UCR debe plantarse como un partido de proyección “liderando el proyecto de integración y nacionalización de la ciudadanía”.
El mensaje quedó dando vueltas en el ambiente y dejó una sensación: las alianzas con otras fuerzas no están en los planes inmediatos.
Para llevar adelante el nuevo relato, los referentes del partido de Yrigoyen trazaron una estrategia de acción.
La idea central es reposicionar al radicalismo como el “Partido de la Innovación Social”. “Debemos generar acciones orientadas a producir un partido que lidere un proyecto de innovación cultural en
función de la agenda electoral nacional: 2013 y 2015”.
Ahora bien, la innovación cultural requiere de fuertes recambios en las mentalidades dirigenciales.
¿Quiénes serán los innovadores y cómo desterrarán los viejos relatos?
Es la pregunta que, sin duda, deberán responder en los debates que vienen.
Y para ello, tendrán que dejar de lado la hoguera de las vanidades, que generó varios fracasos.
Ese será el principal desafío, no sólo de la UCR, sino de la dirigencia argentina.
Palabras con poca sal
En la presentación del Programa “Mejor menos sal”, días atrás en la Medioteca, el intendente Eduardo Accastello volvió a cargar contra la provincia por el manejo de los fondos.
"Seguiremos pagando a los médicos comunitarios a pesar de que hace seis meses que la Provincia recibió los fondos y no nos los manda”, aseguró el dirigente que sigue pensando en ser candidato a la Gobernación.
“Algunos hablan para afuera, pero no hacen lo que dicen para adentro. Además, los grandes medios de comunicación hacen discursos de que la Nación no manda plata, pero no dicen nada de lo que no hace la Provincia. Es penoso, porque con la salud no se juega", señaló el titular del Ejecutivo local.
Con respecto a las relaciones que mantiene con funcionarios del Gobierno nacional, Accastello precisó que: “Manzur (titular de Salud) es uno de los pocos ministros a los que podemos llegar”.
El desafío radical
La politóloga Carla Carrizo, directora de la carrera de Ciencias Políticas de la Universidad del Salvador y profesora de Sociología Política de la UBA, disertó en el plenario de la UCR que tuvo lugar en la ciudad, el pasado viernes. Las palabras de Carrizo impactaron en varios dirigentes que ya están intentando encontrar nuevos términos para comunicarse con la gente. “El desafío del radicalismo es generar un relato alternativo que conecte a la epopeya del legado partidario sin ser excluyente ni remita conceptos predemocráticos, antidemocráticos o sobreutilizados”.
“El radicalismo debe poder ser hoy un partido de proyección, esto es, ni antikirchnerismo ni antiperonismo”, remarcó.
CLASIFICADOS
"A la titular del FMI le digo que esto no es un partido de fútbol, es la crisis económica y política más grave desde la década de 1930, y que mi país no es un cuadro de fútbol, es una nación soberana que toma decisiones y no va a ser sometida a ninguna amenaza”.
Cristina Fernández de Kirchner,
presidenta de la Nación
“La clase dirigente del país debe aprender a resolver los conflictos, siempre alejada del dilema que proponen los fanáticos, que nos dicen a cada instante que van por todo y que aquí se trata de matar o morir...
No se puede convertir cada conflicto emergente de un país en una guerra sin cuartel”.
José Manuel de la Sota,
gobernador de Córdoba