Con la primera claridad del día y cuando el sonido de la alarma se mezclaba con el canto de los gallos, Claudio Martinotti, propietario de MicroEstudio, pequeña empresa ubicada en avenida Colón y Perito Moreno, comprobó que había sido víctima de un robo.
Si bien Martinotti escuchó que sonaba una de las alarmas que tiene instalada, le restó en primera instancia importancia al hecho.
No obstante, poco después se presentó en el estudio para comprobar que había sido víctima de los amigos de lo ajeno.
Le sustrajeron dinero en efectivo y teléfonos celulares.
El equipamiento no fue tocado por los ladrones.
El propietario de MicroEstudio habló con medios radiales y ofreció su versión de lo sucedido.
A las 6 de la mañana
“Pasó más o menos a las 6 de la mañana. Pensamos que se había saltado la alarma del estudio por un problema nuestro”, narró Martinotti en declaraciones radiales y agregó que “es el segundo robo que tenemos ya en este año. Una vez que sucedió el primero, extremamos las medidas de seguridad con alarmas y rejas”.
“Entonces salí a la calle para ver si no había nada raro. Vi que todo estaba medianamente tranquilo, entonces fui hacia la puerta del estudio y vi que estaba medio abierta. Pensé que nosotros la habíamos cerrado mal, pero cuando empujé la puerta vi que se abría”, relató el damnificado.
“Volví a casa y di aviso a la Policía. Los esperé afuera y cuando entramos vimos que estaba todo revuelto”, contó.
“Se llevaron celulares y dinero. Los equipos no tienen valor en sí, sino que tienen valor para uno mismo, por la información que hay en ellos”, detalló Martinotti.
El propietario del estudio agregó, además, que de lo primero que se dio cuenta fue de que “faltaba una caja con dinero, que es la caja que utiliza la secretaria para los pagos, y un celular. Como es un lugar que ocupa habitualmente la secretaria, esperé que ella llegara y ahí nos dimos cuenta de que faltaba un pago que había dejado preparado para un proveedor que venía hoy (por ayer)”, especificó.