Algunos papás de la Escuela Bartolomé Mitre de Villa Nueva hicieron sentir su malestar por el estado edilicio en el que se encuentra este establecimiento educativo de Nivel Primario.
La crisis mayor se presenta cada vez que llueve. Y allí las docentes tienen que hacer malabares ante lo que ocurre: en varios espacios de este edificio se llueve adentro y hay que colocar baldes por la situación.
El cuadro llegó al punto de que debiera inhabilitarse una de las aulas.
En una época de numerosas lluvias, el estado empeoró.
Una de las mamás que dialogó en la vereda de la institución con EL DIARIO dijo que una profesora le había contado que era un caos dar clases en una de las aulas por la oscuridad que presentaba, ya que no había luz.
Este cronista concurrió a la escuela en la mañana del viernes y la vicedirectora, de manera muy amable, dijo que prefería que regresemos mañana para poder hablar con la directora, Alejandra Caula, ya que como máxima autoridad correspondía que hablara ella con los medios.
Por eso, quienes dieron cuenta del estado del edificio fueron algunos de los progenitores de los estudiantes.
Un papá, por ejemplo, hizo notar el nulo mantenimiento que tiene la sede y los yuyos altos que hay en el portón de ingreso.
Parece mentira que cuando muchas veces las comunidades educativas elevan a sus colegios al prestigio por sus trabajos de investigación, sus participaciones en ferias o su aporte solidario, también otras veces deban ser noticia porque el Estado provincial no se hace cargo de sus deberes.