Entre Terma y Terma, a la compañera Miriam Alamo se le ocurrió la idea de hacer la pregunta durante el festejo del Día de la Madre de la Cooperativa Comunicar: “¿Qué significa la maternidad?”. Y empezaron a tejerse las opiniones que, como en toda conversación de mujeres, se mezclan, se multiplican y se amplifican.
Las madres de EL DIARIO pensamos que era una buena idea contarlo a nuestros lectores, como una manera de homenajear a todas en su día.
Desde Publicidad, Graciela Sánchez abrió la rueda de opiniones y dijo que para ella “se es madre toda la vida. Cuando los hijos son grandes, para uno, es como si todavía fueran chiquitos”.
Fines de semana, ausentes con aviso
Como trabajadoras que cumplimos horarios singulares (por ejemplo, a la que le toca un cierre puede llegar a su casa a las dos de la madrugada y el trabajo no tiene, como en la mayoría de las actividades, descanso para todas los fines de semana) empezaron a rodar las anécdotas de lo que eso representa para los hijos. “No pude ir a las farándulas ni a los actos de la escuela”, agregó Graciela Sánchez.
El problema se presenta cuando los hijos empiezan su actividad escolar muy temprano. “En camisón, yo llevaba a los chicos a la escuela a las 7 de la mañana. Un día, mientras íbamos caminando, se quejaban de que les molestaban los zapatos y yo, apurada y medio dormida, no les hacía caso hasta que me di cuenta de que cada uno tenía puestos los zapatos del otro”, recuerda Carmen Carreño, de Administración, al hablar de las consecuencias de empezar la jornada después de dormir tan pocas horas.
“A mí me pasa lo mismo con cuatro varones”, acotó Valeria Loudet, de Corrección. “A las 5.30 levanto al primero, duermo un ratito, a las 7.30 le toca al segundo, vuelvo a dormir un ratito, a las 8.30 llevo al tercero al jardín y así todo el día”, dijo.
“Creo que disfrutás más a los nietos, porque cuando tus hijos son chiquitos, una está tan ocupada, que se te pasa el tiempo volando”, acotó Carreño.
Valeria cuenta conmovida cuando a los dos años uno de los hijos le pedía diariamente que llamara a EL DIARIO para decir que no podía ir a trabajar porque quería quedarse en la casa con él.
Entre tinta y sartenes
Mercedes Dagna, de Armado, dice que la maternidad hace que uno no reconozca los límites del cansancio. “A veces llegás después de una larga jornada y te piden, por ejemplo, albóndigas. Y no pensás, las hacés. Porque uno es feliz viéndolos contentos”, dijo.
Carreño parece no haber sido tan afecta a la cocina (además de trabajar en EL DIARIO es docente y obviamente, el tiempo no le alcanzaba para grandes manjares). Tal vez sea por eso que una vez, cuando pasaron frente a una rotisería su hijo le dijo: “Mamá, comprame ese olor”.
Mirtha Racca, de Publicidad, recuerda que a su hija la dejaba en el auto cada vez que tenía que bajar a ver a un anunciante. “Se quedaba con un hilo y una aguja porque le gustaba coser. Un día, mientras yo estaba en tratativas con un cliente, se bajó del auto y me dijo: ‘mamá, no tengo más hilo’”.
Nancy Musa, de Redacción, no duda en afirmar que lo mejor que le pasó en la vida son sus hijas. “Sin ellas, mi vida no hubiera tenido sentido”, afirma.
Marcela Britos (Administración), hija de Nancy y también socia de la Cooperativa Comunicar editora de EL DIARIO, cuenta su experiencia con la maternidad. “Para mí, entre otras cosas, es volver al colegio primario”, por cada tarde que se pasa acompañando a su hija en las tareas escolares.
La compañera Aurora Mansilla considera que la maternidad es lo más especial de la vida. “Lo que más me gusta es gozar de mis nietos y aunque hay que luchar para sostener la familia, soy muy feliz”, dijo.
Una joven colaboradora de nuestro medio, Mariela Della Santina, considera que tener a su hijo le cambió la vida. “Aunque no te deje dormir, es la experiencia más linda que me tocó vivir”.
Las mujeres de EL DIARIO que no son madres, no dudaron en hablar como hijas. “La madre es lo más grande que hay. Ella siempre tiene tiempo para los hijos y nosotros no siempre lo tenemos para ella. Antes de fallecer, ella nos escribió un papel en el que nos dijo que si necesitábamos algo, la pensáramos y ella nos iba a iluminar”, dijo Miriam Alamo, sin ocultar la tristeza por la gran ausencia.
Desde la Cooperativa Comunicar, saludamos a todas las mamás de la ciudad y la región con el deseo de que todos podamos estrechar los vínculos familiares que tienen a la madre como un lazo invisible que une, sin asfixiar.