Cuando el fiscal Francisco Márquez solicitó 16 años de prisión para el acusado de asesinar a su pareja, dijo que se trataba de un femicidio. Aclaró que no se podía pedir penas por esa figura que todavía no es ley.
Al respecto, Natalia González, abogada del Consejo de la Mujer, destacó el uso de ese término en la Justicia local.
“Lo rescatable de estos alegatos es que por primera vez un funcionario de los Tribunales de Villa María habla de femicidio”, dijo, recordando que el proyecto para incorporar la figura legal al Código Penal ya tiene media sanción en Diputados.
“Es muy interesante porque empieza a encauzarse un tema en el que venimos luchando las organizaciones defensoras de los derechos de las mujeres, que no es otra cosa que empezar a reconocer y a llamar a las cosas por su nombre, dejando de hablar de crímenes pasionales o emoción violenta”, agregó.
“El hecho de que estuviéramos presente en el juicio las integrantes de la Multisectorial de la Mujer, La Colectiva, Las Juanas, el Consejo de la Mujer, es una forma de señalar el acompañamiento a las familias de la víctima”, agregó.
El proyecto de ley que ahora tratarán en el Senado, prevé, a diferencia de un homicidio común, una condena perpetua cuando la víctima sea “ascendiente, descendiente o cónyuge con la que mantenga o haya mantenido una relación. Esto es importante porque sabemos que la figura de agravamiento por el vínculo sólo se da en casos de que estén legalmente casados. En el juicio contra Chillón, la pareja no estaba casada”, destacó.
Lo mismo fue para el caso de Claudia Rodríguez, la mujer asesinada a mazazos por su ex pareja y padre de sus hijos.
“El proyecto de ley descarta también el uso de atenuantes en caso de que el femicida haya tenido antecedentes de violencia”, dijo. Y agregó como otro de los puntos positivos de la iniciativa, que fija una multa a los que “hubieran tenido que actuar y no lo hicieron”, como policía o funcionarios judiciales donde muchas mujeres radican denuncias por violencia.
González concluyó citando un artículo en el que un filósofo explica que el femicida, antes cosifica a la persona, “quitándole el rango de igual, despojando a la persona de su valor como persona en sí”.