Asamblea Permanente por los Derechos Humanos siempre estuvo en las situaciones sociales que se vivieron en nuestra ciudad desde su constitución, hace 30 años, y hoy no podemos estar ajenos a la agudización de la problemática de la violencia, sin perder de vista lo que el país ha sufrido hace apenas 38 años, la dictadura más cruel de nuestra historia y los apenas 30 años de construcción de la democracia, que son para nosotros referencias que no pueden soslayarse.
En este período hemos acompañado, como lo han hecho otras instituciones del medio, a quienes han sufrido la violencia institucional, especialmente los jóvenes, a los que se les han vulnerado sus derechos como ciudadanos por aquella institución que tiene la obligación de atenderlos y protegerlos; estamos haciendo referencia concreta a la aplicación del Código de Faltas, que ha generado en toda la provincia tanta polémica y que sin duda es una muestra de lo que no se debe hacer cuando se intenta establecer pautas de convivencia, con un Estado ajeno y no atento a las nuevas encrucijadas de los adolescentes que no tienen en muchas oportunidades, modelos para mirarse.
Sobre el particular debemos mencionar que el 31 de marzo/14 concretamos una reunión en la ciudad de Córdoba con la ministra de Justicia y Derechos Humanos la doctora Graciela Chayep a fin de transmitirle nuestra preocupación por la situación de violaciones a los DD.HH. en la provincia por la actuación policial dentro del marco de la aplicación del Código de Faltas y las detenciones masivas a jóvenes de entre 18 y 25 años provenientes de sectores vulnerables, sin soslayar otras situaciones preocupantes como la realidad carcelaria o la de institutos de menores.
Del encuentro, podemos afirmar no sacamos nada en concreto; solamente se nos informó que existe un proyecto del Código de Faltas en la Unicameral con algunas modificaciones para su tratamiento, pero sin tener en cuenta ni escuchar las propuestas de quienes están comprometidos con esta problemática.
La naturaleza humana en su complejidad, nos advierte que además de tener virtudes y valores positivos, hay en ella otras condiciones propias o del contexto social y una de ellas es la violencia; la tarea de los especialistas ha sido y es el de acompañar el proceso de desarrollo humano e intentando conocer los factores causantes de la misma; en ese mismo camino y en una tarea definida de socialización está la familia, la escuela y la comunidad que se expresan en las instituciones, en los grupos. Pensar que estas manifestaciones tienen un origen unicausal sería un tremendo error.
Lo que está pasando no sólo es una cuestión individual, es sin duda un reflejo de la complejidad social, que nos exige superar las formas tradicionales de tratarlo, pues éste ha sido totalmente superado; ya no es suficiente una mirada disciplinadora, una relación bancaria con los alumnos, sino que debe imperar la necesidad de compartir no sólo el conocimiento, sino la construcción de valores propios de la sociedad actual, plural y diversa.
Los esfuerzos que despliegan los docentes y los padres son insuficientes; es necesario y urgente poder contar con espacios comunitarios, porque el problema es de todos, para discutir y confrontar estrategias que nos permitan avanzar en la temática, abriendo la posibilidad de análisis a la comunidad. Seguramente se encontrarán los nexos recíprocos que se establecen naturalmente entre las instituciones, la sociedad y el individuo y también las herramientas necesarias para su atención.
Estas cuestiones y otras de carácter social no se resuelven con mano dura, es necesario una decisión política y la de compartir el análisis y de ellas encontrar juntos caminos de convergencia que atiendan con una mirada holística y comprensiva el problema.
Razones más que suficientes son las mencionadas para comprender que, como está planteado el problema, se requerirá de una convocatoria en la que estén representadas todas las instituciones sociales, de derechos humanos y las educativas para abordarlo. De ella deberán salir las políticas para tomar las decisiones, con una mirada totalizadora e interdisciplinaria, asumiendo la necesidad de reconfigurar y reconceptualizar el problema.
Asamblea Permanente por los Derechos Humanos
Delegación Depto. Gral. San Martín